viernes, 21 de diciembre de 2012

Amén


Algunas grandes obras hay que estar muy borracho para entrar en comunión con ellas.
Algo así como con Dios.


Bocanegra


"Como las hojas en otoño, así caen los amigos, como hojas en el viento, dejandonte desnudo ante el más crudo invierno."
Meera se rascó la nariz con la pluma de cuervo, y se mojó la punta en la lengua negra. Escribió a continuación:
"Qué duro es no ser exigente, y qué terrible ser exigido. No se premia tu compañía, se exige tu hermosa sonrisa."
Paró unos segundos. Bizqueó sus ojos amarillos, y se detuvo completamente como una estatua. Inclinada como un junco, escuchaba algo que los demás no.
Desnudó los dientes aserrados, goteando desde su boca tinta negra sobre el lienzo.
-Es verdad, eso también. Les regalas hermosas palabras, y siempre quieren más. Más y más. Voraces, llorones, inconformistas.
Clavó la pluma de cuervo en su espesa melena leonada, se limpió los labios con el dorso de la mano y dibujó con ello una sonrisa negra, vil y enorme en su faz.
-Putos humanos de mierda.






jueves, 12 de julio de 2012

Problemáticos





Tenemos un problema.
Uno gordo y serio.
No puedo desvestirte con las manos, y mucho menos, vestirte con los ojos. Sé que me miras y ves fuego; estallan las trompetas, y todo es ruido, armas y estruendo. Bombardeos, motores, tracción, torsión y expansión. Las ruedecillas de tus ojos acoplándose a los míos, el reloj que arranca palpitante, el crack del Mach 21. ¡Deja de mirarme! No puedo. No debo. La aguja del motor no se ajusta al factor de riesgo requerido. Las revoluciones están muy por encima del Yield permitido. Soy el capitán dispuesto a hundirse con su barco.
Sé que todo esto se me va de las manos, pero me fascina la obra contemplativa.

miércoles, 11 de julio de 2012

Sólo tú entiendes



Volveré cuando aprenda a quererte. Volveré cuando tenga escrito el libro, cuando no tenga ninguna excusa. Volveré cuando tenga los títulos bajo el brazo, los nobiliarios en los bajos. Volveré cuando olvide qué es eso de besar, cuando vea que cerrando los ojos te puedo alcanzar. Volveré sólo cuando tu fortuna haya huido, cuando estés en un pozo, cuando seas perseguido. Volveré cuando las luces falten, cuando todo sea sombras, cuando los poetas estén muertos y los barcos hundidos. Volveré cuando no queden puertos, cuanto no haya brisa, ni estrella, ni viento que azote el silencio. Volveré sólo entonces, cuando no finjas una sonrisa, cuando entre lágrimas llores por lo perdido y lo vivido. Volveré en ese momento, en ese justo y preciso instante, en que el reloj se pare y las cuentas no cuadren. Volveré para consolarte, para besar tus mejillas y decirte:
"No llores, mi vida; no llores por lo que hicimos y no quisimos, ni por lo que quisimos y nunca cumplimos. No llores, pues sólo queda la muerte, y tú y yo juntos, dando un paso al frente."

Y entonces, sólo entonces, volveré. Volveré a ser, y me dejaré morir, y con las luces del alba partiré, y todo volverá...

martes, 10 de julio de 2012

Desobediencia




Las musas están enfadadas.
Les prometí una vida; soy cobarde, estoy vencida.
Eso quieren hacerte creer. Ellas vienen, enfadadas. Chillan, gritan, todo lo rompen. De verdad que vienen con ganas. Erato me da una bofetada, Clío me acuchilla. Me salen versos de las tripas. Toda yo soy poesía: rota, vacía, perdida. Los intestinos caen al suelo, salpicando sílabas, manchandolo todo de sucios sonetos. Ya nada es lo que era. Urania me escupe a la cara, y el ácido corrompe mis lágrimas. Me oxido. Me diluyo en el agua. Soy una gota de sangre marrón, una nube que desaparece en el fondo del universo.
Están como locas. Se tiran de los pelos y se arrancan los mechones. Rasgan sus vestiduras y me incriminan furiosas, me insultan, me pegan, me acusan.
Morfeo llega después. Caigo de rodillas encima de mis tripas. Mi prosa tiembla, mis versos callan.
-Hija mía. Eres desobediente.
Y es verdad.
Una musiquilla de plata se vierte en mis oídos, la lengua de las musas cura mis heridas...
La marea sube, todo lo cubre, ya no hay sangre...
-Lo sé, padre.

























El cuadro es de John Collier

domingo, 8 de julio de 2012

Akrapovic




Y dice, aún dormida:
"-No quiero sal en las heridas, ni vendas, ni mentiras. Quiero la realidad, limpia y pura, veraz, blanca, negra y roja; oscilante entre las llamas de las velas, brillante a la luz del día. Quiero esa verdad satisfecha, mutable en la noche, dávida bajo la luna."
Y se gira, y sigue durmiendo, y los kilómetros pasan debajo de ella como segundos bajo la aguja.